El Valencia saltó al campo con la necesidad de puntuar y gustar ante su público. Lo lógico hubiera sido apostar por un once ofensivo, pero Ronald Koeman no debió pensar lo mismo y alineó un centro del campo de contención con dos perros de presa como Marchena y Maduro, y dejando a Banega en el banquillo.
El Almería tampoco realizó demasiados regalos al espectador. Con un planteamiento defensivo y una ejecución cobarde en la que perder tiempo era la tónica habitual, los almerienses tejieron una tela de araña y esperando a que los ché se enredara en ella.
Los valencianista no tardaron en caer en la trampa. La falta de creatividad en el centro del campo les condujo a la constante perdida de balones. Arizmendi, que repitió como lateral derecho, ha jugado ocupado varias veces la demarcación de lateral, pero todavía no domina el manual del defensa y regaló el balón al intentar sacarlo jugado casi tantas veces como perdió su posición.
Los de Unai Emery no hicieron ascos al menú que le estaba presentando un endeble Valencia y no tardaron en castigar la indulgencia defensiva de los ché. Felipe Melo recibió con comodidad en el punto de penalti y tuvo tiempo hasta para hacer dos remates hasta que marcó, ante una defensa local que se limitó a ejercer de muro,
Almería y nada más, como reza el lema de la ciudad andaluza, porque del Valencia no había noticias. Sus únicas acciones de peligro las monopolizaba un irreconocible David Villa que pese a estar atravesando una profunda crisis de juego parece ser el único de los ché que sabe que para marcar hay que tirar a puerta.
Tras el descanso Koeman perdió su hasta ahora inquebrantable fe en el 4-3-3 y realizó un cambio de esquema para jugar con un clásico 4-4-2, pero al que de nuevo volvió a dotar de poca creatividad puesto que el sacrificado del centro del campo fue David Silva, que dejó su sitio a los centímetros de Zigic.
El cambio tampoco cambió la cara al Valencia, pero sirvió para descartar un mal menos del conjunto ché. El Valencia está enfermo y no se sabe de qué, aunque ya podemos descartar que la culpa sea del 4-3-3. Poco a poco.
El Almería continuó igual. Bien cerrado atrás y muy ordenado, por lo que no pasó excesivos apuros. En la delantera Negredo era un oasis y posteriormente le sustituyó Kalu Uche, que también vio exiliado en el terreno rival.
Tras este resultado el Almería se acerca a los puestos europeos, mientras que el Valencia ve como se agrava la ya de por sí profunda crisis. Mestalla hizo esfuerzos por animar al equipo, pero no aguantó y le dedicó a Koeman su propia canción: “Koeman, vete ya”. No es nueva, pero sí clara.
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