El demócrata Barack Obama venció el martes a su rival Hillary Clinton en la votación del partido en Mississippi, lo que le da impulso en su disputada contienda por obtener la nominación presidencial en Estados Unidos antes de las primarias de Pensilvania dentro de seis semanas.
El triunfo de Obama, que trata de ser el primer presidente afroamericano de Estados Unidos, aumentó su ventaja sobre Clinton en la cantidad de delegados comprometidos para la convención de nominación demócrata en agosto. El senador por Illinois también ganó el sábado en Wyoming.
Clinton revivió sus esperanzas en la carrera demócrata la semana pasada con importantes victorias sobre Obama en Ohio y Texas, lo que prolongó su disputa por obtener el derecho de enfrentarse al republicano John McCain en las elecciones presidenciales de noviembre.
Ambos candidatos visitaron Pensilvania el martes, con miras a la votación del 22 de abril en la que se reparten 158 delegados, el mayor número de los estados que aún no han votado.
Mientras los votantes de Mississippi, donde más de la mitad de los posibles electores demócratas son negros, aún emitían sus sufragios, los comentarios racistas sobre Obama de parte de una destacada partidaria de Clinton provocaron duros intercambios entre ambos bandos.
“Si Obama fuese un hombre blanco, no estaría en esta posición”, dijo Geraldine Ferraro, la candidata demócrata a la vicepresidencia en 1984, a un periódico de California.
“Y si fuera mujer no estaría en esta posición. El tiene suerte de ser quien es. Y el país se ha dejado llevar por el concepto”, sostuvo Ferraro.
Clinton dijo que no estaba de acuerdo con los comentarios y que eran “lamentables”, pero desde la campaña de Obama la acusaron de tener una doble moral ya que se negó a reprender a Ferraro y a retirarla de su campaña por sus declaraciones.
El principal asesor de Obama para el exterior renunció la semana pasada después de decir a un periódico británico que Clinton era “un monstruo”.
“Yo no creo que los comentarios de Geraldine Ferraro tengan cabida en nuestra política o en el partido demócrata. Son divisorios”, declaró Obama en una entrevista con un periódico de Pensilvania.
La victoria de Obama en Mississippi ciertamente aumentará su ventaja casi insuperable en la cantidad de delegados comprometidos para la convención de agosto, cuando se decidirá al nominado del partido. Mississippi reparte un total de 33 delegados.
Es difícil que Obama o Clinton alcancen los 2.025 delegados necesarios para asegurarse la nominación sin la ayuda de los cerca de 800 “súper delegados”: funcionarios del partido que son libres de respaldar a cualquier candidato.

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